Escucha
Hay días en los que buscamos una obra.
Y hay otros en los que es la obra la que nos encuentra.
Hoy no tenía pensado escuchar Amazing Grace. De hecho, estaba buscando cuál sería la primera obra de jazz que compartiría en este diario. Entre esa búsqueda aparecieron nombres como Herbie Mann y Hubert Laws. Entonces presioné reproducir.
No conocía esta versión.
Y bastaron unos segundos para sentir que necesitaba escucharla completa.
Llegó en un momento de mucha incertidumbre. De esos en los que la mente no deja de construir preguntas, imaginar futuros posibles y recorrer caminos que todavía no existen. Hay momentos así en la vida: el corazón duele, las decisiones pesan y el ruido interior parece no detenerse.
Entonces comenzó a sonar la flauta.
Y, por unos minutos, todo se volvió un poco más silencioso.
No porque la música resolviera mis preguntas, sino porque me recordó que no todo necesita resolverse inmediatamente. Hay emociones que primero necesitan ser acompañadas.
Eso hizo esta versión conmigo.
Me regaló tranquilidad.
Me regaló esperanza.
Y me recordó por qué elegí dedicar mi vida a la música.
Conozcamos la obra
Amazing Grace es uno de los himnos más conocidos del mundo. El texto fue escrito en el siglo XVIII por John Newton, un marino inglés cuya vida dio un giro profundo tras una experiencia que transformó su manera de entender el mundo. Años más tarde escribió este himno como una reflexión sobre la esperanza, el perdón y la posibilidad de comenzar de nuevo.
La melodía con la que hoy se interpreta, conocida como New Britain, se incorporó varias décadas después y terminó convirtiéndose en una de las melodías más reconocibles de la tradición anglosajona.
A lo largo del tiempo ha sido interpretada por coros, cantantes, gaitas, orquestas, solistas e innumerables músicos de distintos estilos.
Hubert Laws decidió llevarla al lenguaje del jazz sin perder su esencia contemplativa.
Y quizá esa sea una de las razones por las que esta versión resulta tan especial: no busca impresionar. Busca hablar.
¿Cómo está construida?
La melodía de Amazing Grace es de una sencillez extraordinaria.
No necesita grandes saltos, ni pasajes virtuosos, ni una técnica deslumbrante para emocionar.
Precisamente ahí reside su fuerza.
Hubert Laws comienza con una interpretación íntima, casi como si estuviera improvisando para sí mismo. Poco a poco el acompañamiento se incorpora, pero nunca desplaza a la melodía principal. Todo parece construido para dejar espacio a la respiración, al silencio y al sonido de la flauta.
Escuchar esta versión también nos recuerda algo importante: una gran interpretación no siempre depende de tocar muchas notas. A veces consiste en encontrar el peso justo de cada una.
¿Qué escuchar?
Te propongo escuchar esta grabación dos veces.
La primera, simplemente disfrutándola.
La segunda, poniendo atención en algunos detalles.
- El color del sonido de Hubert Laws. ¿Qué sensaciones te transmite?
- Su manera de respirar. Las frases parecen surgir con total naturalidad.
- El uso del vibrato. Escucha cómo cambia según la intensidad de cada momento.
- La relación entre la flauta y el acompañamiento. Ninguno intenta imponerse sobre el otro; parecen conversar.
- La sencillez de la melodía. ¿Por qué una música con tan pocas notas puede conmover tanto?
Y, si eres flautista, te propongo un pequeño juego.
Durante la introducción pregúntate qué instrumento estás escuchando. La primera vez que escuché esta grabación tuve la impresión de que la melodía inicial estaba interpretada con una flauta alto. Esa duda hizo que volviera a escuchar la grabación varias veces, comparando registros, colores y timbres. Descubrí que escuchar también es investigar.
Una segunda escucha
Cuando entré a la escuela de música, muchas veces sentí que la música se convertía en otra cosa.
Aparecieron la técnica, los concursos, los exámenes, los logros, la edad, las comparaciones.
Todo eso forma parte del camino y tiene su lugar.
Pero no quiero que ese sea el centro de mi relación con la música.
Ni para mí.
Ni para quienes lleguen a Fláutica.
Quiero que este sea un espacio para recordar que el arte también puede ser refugio.
Que una obra puede acompañarnos en un momento difícil.
Que una melodía puede devolvernos un poco de esperanza.
Que aprender un instrumento también es aprender a escuchar el mundo con más sensibilidad.
Hoy entendí que eso es lo que quiero compartir.
No solamente repertorio para flauta.
Sino aquellas músicas que, de una u otra forma, han sido un pequeño rayo de luz en medio de la oscuridad.
Porque el arte siempre ha hecho eso por mí.
Y, si algún día esta escucha acompaña a alguien más en un momento difícil, entonces este diario habrá cumplido su propósito.
Escuchala aquí:
Ficha de escucha
| Título | Amazing Grace |
| Intérprete | Hubert Laws |
| Compositor de la melodía | Tradicional (melodía conocida como New Britain) |
| Autor del texto original | John Newton (1725–1807) |
| Nacionalidad del intérprete | Estadounidense |
| Género | Góspel / Jazz |
| Álbum | Morning Star (1972) |
| Duración | Aproximadamente 5 minutos |
| Instrumentación | Flauta solista y ensamble de jazz |
| Versión recomendada | Hubert Laws – Amazing Grace (Morning Star, 1972). |
